Síndrome Femoropatelar: La 'Rodilla del Corredor' y Cómo Superarla

El dolor femoropatelar o patelofemoral se define como un dolor de rodilla de inicio gradual, localizado alrededor o por debajo de la rótula, que se exacerba con actividades de carga sobre la rodilla, sobre todo en flexión, como sentarse, correr, saltar o subir y bajar escaleras.

¿Qué es el Síndrome Femoropatelar o la 'Rodilla del Corredor'?

En la literatura pueden encontrarse diferentes terminologías, como condromalacia rotuliana, rodilla del corredor o síndrome anterior de rodilla. Es importante destacar que no tiene que existir necesariamente un episodio de trauma directo sobre la articulación. No existe una entidad concreta que sea la causa del dolor femoropatelar; por eso, se lo considera de origen multifactorial y, en gran medida, el diagnóstico se realiza por exclusión. Una de las poblaciones en las que más frecuentemente se presenta esta afección es la de los corredores, tanto amateurs como profesionales, así como la población adolescente.

Factores Psicosociales: Más Allá del Dolor Físico

Hoy en día, debido a su etiología multifactorial, es posible que intervengan numerosos factores, como los biomecánicos y funcionales. Sin embargo, en los últimos años han cobrado especial importancia los factores psicosociales, sobre todo en la persistencia y cronificación de los síntomas. Entre ellos se encuentran la depresión, la ansiedad, la catastrofización del dolor y el miedo al movimiento.

Diagnóstico y Evaluación: Claves para la Detección

El diagnóstico es principalmente clínico y tiene en cuenta como criterios esenciales la presencia de dolor difuso alrededor de la rodilla o detrás de la rótula, que se exacerba con actividades de carga de peso en flexión, como se mencionó anteriormente. Existen algunos criterios que pueden estar presentes en la presentación clínica, aunque no son esenciales, como los crujidos o la crepitación, la sensibilidad a la palpación y el derrame articular. No existe una prueba “gold standard” para el diagnóstico de este síndrome. La mayoría de los autores concuerda en que la reproducción de los síntomas durante la realización de una sentadilla monopodal puede ser de utilidad.

Cuándo Recurrir a Estudios de Imagen

Si bien la realización de radiografías o resonancias magnéticas puede considerarse en determinados pacientes, la utilización de imágenes debe reservarse para descartar una patología de gravedad o establecer un diagnóstico diferencial. Su utilización rutinaria no está aconsejada.

Abordaje del Tratamiento: Un Enfoque Integral

Como pueden ser múltiples las causas que generan o perpetúan este síndrome, son varios los puntos que deben considerarse para lograr un correcto abordaje.

  • Educación: manejo de expectativas, creencias, consejos e información sobre la condición; manejo de la carga; empoderamiento para el automanejo del tratamiento; fortalecimiento de la adherencia y estrategias para evitar el miedo al movimiento.
  • Ejercicios: ejercicios dominantes de cadera, con foco en abductores y rotadores externos; ejercicios dominantes de rodilla, con foco en cuádriceps; y ejercicios de patrones musculares básicos, como sentadilla, peso muerto y estocada. También pueden incorporarse drills de carrera con foco externo, cuando sea posible.
  • Terapias pasivas: si bien su efecto sobre el dolor continúa en discusión, se ha observado un descenso de los niveles de dolor a corto plazo con el uso de taping neuromuscular y ortesis para la pisada.
Estos tres pilares del tratamiento deben estar en relación con el contexto en el que se encuentra el atleta, así como con los diferentes factores psicosociales que pueden actuar como perpetuadores de los síntomas.

Consejos Clave para Corredores: Retomando la Actividad

Una de las preguntas que surgen cuando comienzan a disminuir los síntomas y el atleta retoma la carrera es: ¿cuánto corro?, ¿cuántas veces por semana?, ¿a qué intensidad?, ¿qué pasa si me duele? A continuación, algunos consejos para tener en cuenta:

  • Mantener un nivel de dolor de hasta 2/10 en una escala numérica del dolor, que se mantenga controlado durante los 60 minutos posteriores a la actividad y a la mañana siguiente.
  • Comenzar primero con la frecuencia para luego progresar con la intensidad. Por ejemplo, puede ser preferible correr 5 veces por semana 3 km, en lugar de 3 veces por semana 5 km.
  • Disminuir la velocidad de carrera entre un 20 y un 30 % respecto de los niveles basales previos a la lesión.
  • Comenzar con ciclos de caminata-carrera-caminata, donde el atleta intercale períodos de caminata como descanso.
  • Evitar inicialmente las carreras en cuestas o en escaleras.
  • Incrementar la cantidad de pasos por minuto entre un 5 y un 10 %, ya que esto frecuentemente disminuye la carga sobre la rodilla.

LIC. TINTORELLI AUGUSTO

LIC. EN KINESIOLOGÍA Y REHABILITACIÓN (M.N. 16314 / M.P. 10220)

Experto en kinesiología deportiva, comprometido con la recuperación y prevención de lesiones en atletas. Consulta en Flex Kinesiología y Rehabilitación para un diagnóstico y tratamiento personalizado.

Contacto: 2352601352
Consultorio: Flex Kinesiología y Rehabilitación, Av. Lamadrid 8, Chacabuco, Provincia de Buenos Aires.

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